Misión Permanente de Chile ante las Naciones Unidas y otras Organizaciones Internacionales con sede en Ginebra

 

DISCURSO DEL SEÑOR VICEMINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES
DE CHILE, EMBAJADOR ALBERTO VAN KLAVEREN,
ANTE EL SEGMENTO DE ALTO NIVEL DEL X PERIODO DE SESIONES
DEL CONSEJO DE DERECHOS HUMANOS

Ginebra, 2 de marzo de 2009


Señor Presidente,
Señor Secretario General de la ONU,
Señora Alta Comisionada para los DD.HH,
Señoras y Señores Jefes de Delegación,
Representantes de Organizaciones de la Sociedad Civil,
Señoras y Señores

Quiero en primer lugar, expresar mi reconocimiento al Señor Presidente por la forma como ha dirigido este Consejo de Derechos Humanos y reiterarle a la Alta Comisionada, Señora Pillay, nuestro apoyo a su Oficina y a su personal para que pueda llevar a cabo su mandato con la debida independencia.

Señor Presidente:

Es para mí un gran honor intervenir ante el Consejo de Derechos Humanos como representante de un país comprometido con la promoción y protección de los derechos humanos.

Chile fue uno de los impulsores de la creación de este importante órgano de las Naciones Unidas y en consonancia con nuestra propia experiencia histórica, abogamos porque contara con efectivos mecanismos de supervisión y control.

Reafirmamos, como miembros de este Consejo, nuestra responsabilidad de colaborar para que este organismo implemente, de la mejor forma posible, su mandato de reforzar la promoción y protección de los derechos humanos. En ese entendido, reiteramos una vez más la condición universal, indivisible e interdependiente de todos los derechos humanos.
Señor Presidente:

El escenario multilateral es el apropiado para representar las carencias y debilidades que afectan a cada uno de los miembros de la comunidad internacional. El lenguaje franco, honesto y constructivo entre los Estados, constituye una de las vías más eficaces para mejorar los estándares de cumplimiento de nuestros compromisos en derechos humanos. El diálogo y el consenso que deben imperar en esta instancia, con todo, no pueden significar una erosión de principios y valores profundamente arraigados en la conciencia universal.

El trabajo del Consejo debe ocuparse en forma efectiva de situaciones que pongan en peligro la vigencia de los derechos humanos de todos, sin distinción alguna. La legitimidad presente y futura del Consejo pasa por la forma y oportunidad mediante la cual enfrenta las situaciones señaladas y zanja las diferencias que pudieran existir entre sus miembros.

Señor Presidente:

El nivel de preparación exhibido hasta ahora por las Delegaciones que han presentado sus informes nacionales es una prueba de la importancia que los Estados le han otorgado al Mecanismo de Examen Periódico Universal (EPU). Y, sin lugar a dudas, la visión que nos entregan los órganos de tratados y la sociedad civil nos permite tener una mirada más objetiva, equilibrada y certera acerca de la situación de derechos humanos en cada país examinado.

El EPU es un mecanismo nuevo, que debe continuar perfeccionándose y es responsabilidad de todos trabajar en esa dirección. Es necesario garantizar la adecuada participación de todos los interesados, especialmente los miembros del Consejo, en el Grupo de Trabajo del EPU y hacer efectivo el derecho a formular recomendaciones. También deberemos mejorar la participación de las ONGs en todas las etapas del EPU.

Pero el EPU y el diálogo interactivo es una etapa. La otra, más compleja y difícil pero que revelará nuestro grado de coherencia y de seriedad con el sistema de las Naciones Unidas, es la oportuna respuesta a las consultas formuladas por otros estados, la debida consideración a las recomendaciones planteadas y el seguimiento y cumplimiento de los compromisos asumidos.

Señor Presidente:

El Consejo de Derechos Humanos cuenta también con otros medios para enfrentar y responder adecuadamente situaciones urgentes y graves de violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Los mandatos especiales, tanto temáticos como de países, son de importancia vital.

Chile apoya la labor de los procedimientos especiales y colabora permanentemente con éstos. Nuestra posición seguirá siendo de puertas abiertas porque creemos firmemente que estos canales de comunicación coadyuvan a los esfuerzos nacionales.

Señor Presidente:

La preparación de la próxima Conferencia de Examen de Durban, constituye hoy uno de los mayores desafíos de este Consejo. La lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, flagelos que con distintas intensidades se manifiestan en todas las regiones, implica para la comunidad internacional en su conjunto un compromiso ético y político.

Por tanto, para el éxito del proceso es necesaria la más alta participación y mantener la regla del consenso. La sociedad civil tiene mucho que decir y aportar por ser la voz de las victimas.

Señor Presidente:

Es fundamental que este Consejo defienda las libertades más importantes del individuo en cuanto a su autonomía, a su propia capacidad de decisión: el derecho a tener una religión, a cambiar de credo o simplemente a no tenerla. Se trata de una libertad vinculada, entrelazada más propiamente, a un derecho básico: el de manifestar el pensamiento sin restricciones, salvo aquellas legítimas excepciones consagradas en el Pacto de los Derechos Civiles y Políticos. Chile seguirá defendiendo la libertad de expresión como un pilar esencial de la democracia y de la defensa de los derechos humanos.

El Consejo debe defender la igualdad ante la ley y el principio de no discriminación por constituir pilares básicos del derecho internacional de los derechos humanos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo 60º aniversario acabamos de celebrar en todas las regiones del mundo, señala en su preámbulo que "el reconocimiento de la dignidad inherente y los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana es el cimiento de la libertad, la justicia y la paz en el mundo." Hemos reconocido entonces que el derecho a la igualdad no permite discriminación alguna, y constituye el punto de partida de todas las libertades, y por ello, debemos avanzar en la realización plena de ambos principios.

En este sentido, nos preocupa que aún hoy existan leyes que discriminen a las mujeres desvalorizándolas política, civil y socialmente en contra de los más elementales principios de derechos humanos. La promoción y protección de los derechos humanos de las mujeres constituye una preocupación prioritaria de Chile, lo que hemos demostrado tanto en la Comisión como en el Consejo de Derechos Humanos. En la próxima sesión de junio de Consejo de Derechos Humanos se realizará un Panel sobre los derechos de la mujer, de conformidad con la resolución de este Consejo sobre "La Integración de los Derechos Humanos de la Mujer en el Sistema de Naciones Unidas". Dicho Panel, de acuerdo con lo propuesto por mi país, será dedicado al principio de igualdad ante la ley.

También, basándose en el principio de la igualdad ante la ley y la no discriminación, Chile estuvo entre los 66 países que apoyaron la Declaración de la Asamblea General diciembre último, en la cual se reafirma que el goce de los derechos humanos no puede ser conculcado en función de la orientación sexual o identidad de género de los destinatarios de las normas respectivas.

Señor Presidente:

Para una efectiva implementación de los derechos económicos, sociales y culturales, es indispensable la eliminación de la extrema pobreza. La expresión más dramática de la desigualdad es la diferencia entre el bienestar que disfrutan unos y las carencias de otros, pero más profundos aún son los contrastes respecto de la seguridad con que unos y otros enfrentan la vida. Esto se acentúa todavía más en los casos de pobreza extrema.

El gran desafío de Chile ha sido crear un sistema de beneficios sociales basado en el derecho a la protección social, que genere mayor acceso e igualdad de oportunidades. Es por ello que reafirmamos nuestro compromiso con los trabajos que se realizan en el marco de este Consejo para establecer principios rectores sobre la extrema pobreza y los derechos humanos.

Señor Presidente:

Cuando el Consejo de Derechos Humanos examine el cumplimiento de nuestras obligaciones en materia de derechos humanos, podrá apreciar cómo se han dado progresivamente pasos concretos para alcanzar memoria, verdad y justicia; sanción y reparación respecto de las violaciones de derechos humanos que conoció la historia reciente de mi país y, principalmente, medidas de prevención de la recurrencia de tales violaciones.

En la reparación de las víctimas, la memoria de lo ocurrido tiene un capítulo especial. A la vez que dignifica a las víctimas, nos permite construir una sociedad más solidaria, más inclusiva, más tolerante frente a la diversidad y comprometida con el futuro.

Una de las principales medidas del actual gobierno, es la creación del "Museo de la Memoria y los Derechos Humanos" cuyo objetivo es reconstruir la memoria para convertirla en experiencia. La Presidenta Michelle Bachelet ha dicho textualmente al respecto: "No podemos cambiar nuestro pasado, sólo nos queda aprender de lo vivido."

Señor Presidente:

Así como hemos señalado nuestros avances, debemos reconocer que nos queda aún mucho por hacer en nuestro país para alcanzar la efectiva vigencia de los derechos y libertades consagrados en los instrumentos internacionales de los cuales somos partes.

Lo importante, a nuestro entender, es lograr prevenir las violaciones a los derechos humanos de conformidad con el objetivo final del derecho internacional de los derechos humanos de ser un derecho de prevención antes que un derecho sancionador. En ese contexto, debemos continuar orientando nuestras políticas públicas basándonos en los principios de igualdad, de no discriminación, de integración.

Chile está cercano a celebrar su bicentenario como país independiente. Con una mirada de futuro estamos elaborando una nueva agenda de derechos humanos que recoja precisamente todas aquellas sentidas y postergadas demandas de muchos habitantes de nuestro país por más protección, más equidad, más integración.

Y en el ámbito internacional nos comprometemos a seguir colaborando en la tarea siempre permanente de este Consejo de Derechos Humanos de promover el respeto universal por la protección de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de todas las personas, sin distingos de ningún tipo y de una manera justa y equitativa.

Reiteramos nuestra esperanza para que cuando se revise el estatuto del Consejo de Derechos Humanos, haya consenso para modificar la Carta, otorgándole el carácter de un órgano principal y de esta manera, se le asigne a los derechos humanos la misma importancia institucional que tiene la seguridad y el desarrollo en el sistema de Naciones Unidas.

 

 Ultima actualización: 03-Jun-2009