Señor
Presidente,
Señor Secretario General de la ONU,
Señora Alta Comisionada para los DD.HH,
Señoras y Señores Jefes de Delegación,
Representantes de Organizaciones de la Sociedad Civil,
Señoras y Señores
Quiero
en primer lugar, expresar mi reconocimiento al Señor Presidente
por la forma como ha dirigido este Consejo de Derechos Humanos y reiterarle
a la Alta Comisionada, Señora Pillay, nuestro apoyo a su Oficina
y a su personal para que pueda llevar a cabo su mandato con la debida
independencia.
Señor
Presidente:
Es
para mí un gran honor intervenir ante el Consejo de Derechos
Humanos como representante de un país comprometido con la promoción
y protección de los derechos humanos.
Chile
fue uno de los impulsores de la creación de este importante
órgano de las Naciones Unidas y en consonancia con nuestra
propia experiencia histórica, abogamos porque contara con efectivos
mecanismos de supervisión y control.
Reafirmamos,
como miembros de este Consejo, nuestra responsabilidad de colaborar
para que este organismo implemente, de la mejor forma posible, su
mandato de reforzar la promoción y protección de los
derechos humanos. En ese entendido, reiteramos una vez más
la condición universal, indivisible e interdependiente de todos
los derechos humanos.
Señor Presidente:
El
escenario multilateral es el apropiado para representar las carencias
y debilidades que afectan a cada uno de los miembros de la comunidad
internacional. El lenguaje franco, honesto y constructivo entre los
Estados, constituye una de las vías más eficaces para
mejorar los estándares de cumplimiento de nuestros compromisos
en derechos humanos. El diálogo y el consenso que deben imperar
en esta instancia, con todo, no pueden significar una erosión
de principios y valores profundamente arraigados en la conciencia
universal.
El
trabajo del Consejo debe ocuparse en forma efectiva de situaciones
que pongan en peligro la vigencia de los derechos humanos de todos,
sin distinción alguna. La legitimidad presente y futura del
Consejo pasa por la forma y oportunidad mediante la cual enfrenta
las situaciones señaladas y zanja las diferencias que pudieran
existir entre sus miembros.
Señor
Presidente:
El
nivel de preparación exhibido hasta ahora por las Delegaciones
que han presentado sus informes nacionales es una prueba de la importancia
que los Estados le han otorgado al Mecanismo de Examen Periódico
Universal (EPU). Y, sin lugar a dudas, la visión que nos entregan
los órganos de tratados y la sociedad civil nos permite tener
una mirada más objetiva, equilibrada y certera acerca de la
situación de derechos humanos en cada país examinado.
El
EPU es un mecanismo nuevo, que debe continuar perfeccionándose
y es responsabilidad de todos trabajar en esa dirección. Es
necesario garantizar la adecuada participación de todos los
interesados, especialmente los miembros del Consejo, en el Grupo de
Trabajo del EPU y hacer efectivo el derecho a formular recomendaciones.
También deberemos mejorar la participación de las ONGs
en todas las etapas del EPU.
Pero
el EPU y el diálogo interactivo es una etapa. La otra, más
compleja y difícil pero que revelará nuestro grado de
coherencia y de seriedad con el sistema de las Naciones Unidas, es
la oportuna respuesta a las consultas formuladas por otros estados,
la debida consideración a las recomendaciones planteadas y
el seguimiento y cumplimiento de los compromisos asumidos.
Señor Presidente:
El
Consejo de Derechos Humanos cuenta también con otros medios
para enfrentar y responder adecuadamente situaciones urgentes y graves
de violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Los mandatos
especiales, tanto temáticos como de países, son de importancia
vital.
Chile
apoya la labor de los procedimientos especiales y colabora permanentemente
con éstos. Nuestra posición seguirá siendo de
puertas abiertas porque creemos firmemente que estos canales de comunicación
coadyuvan a los esfuerzos nacionales.
Señor
Presidente:
La
preparación de la próxima Conferencia de Examen de Durban,
constituye hoy uno de los mayores desafíos de este Consejo.
La lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia
y las formas conexas de intolerancia, flagelos que con distintas intensidades
se manifiestan en todas las regiones, implica para la comunidad internacional
en su conjunto un compromiso ético y político.
Por
tanto, para el éxito del proceso es necesaria la más
alta participación y mantener la regla del consenso. La sociedad
civil tiene mucho que decir y aportar por ser la voz de las victimas.
Señor
Presidente:
Es
fundamental que este Consejo defienda las libertades más importantes
del individuo en cuanto a su autonomía, a su propia capacidad
de decisión: el derecho a tener una religión, a cambiar
de credo o simplemente a no tenerla. Se trata de una libertad vinculada,
entrelazada más propiamente, a un derecho básico: el
de manifestar el pensamiento sin restricciones, salvo aquellas legítimas
excepciones consagradas en el Pacto de los Derechos Civiles y Políticos.
Chile seguirá defendiendo la libertad de expresión como
un pilar esencial de la democracia y de la defensa de los derechos
humanos.
El
Consejo debe defender la igualdad ante la ley y el principio de no
discriminación por constituir pilares básicos del derecho
internacional de los derechos humanos. La Declaración Universal
de los Derechos Humanos, cuyo 60º aniversario acabamos de celebrar
en todas las regiones del mundo, señala en su preámbulo
que "el reconocimiento de la dignidad inherente y los derechos
iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana
es el cimiento de la libertad, la justicia y la paz en el mundo."
Hemos reconocido entonces que el derecho a la igualdad no permite
discriminación alguna, y constituye el punto de partida de
todas las libertades, y por ello, debemos avanzar en la realización
plena de ambos principios.
En este sentido, nos preocupa que aún hoy existan leyes que
discriminen a las mujeres desvalorizándolas política,
civil y socialmente en contra de los más elementales principios
de derechos humanos. La promoción y protección de los
derechos humanos de las mujeres constituye una preocupación
prioritaria de Chile, lo que hemos demostrado tanto en la Comisión
como en el Consejo de Derechos Humanos. En la próxima sesión
de junio de Consejo de Derechos Humanos se realizará un Panel
sobre los derechos de la mujer, de conformidad con la resolución
de este Consejo sobre "La Integración de los Derechos
Humanos de la Mujer en el Sistema de Naciones Unidas". Dicho
Panel, de acuerdo con lo propuesto por mi país, será
dedicado al principio de igualdad ante la ley.
También,
basándose en el principio de la igualdad ante la ley y la no
discriminación, Chile estuvo entre los 66 países que
apoyaron la Declaración de la Asamblea General diciembre último,
en la cual se reafirma que el goce de los derechos humanos no puede
ser conculcado en función de la orientación sexual o
identidad de género de los destinatarios de las normas respectivas.
Señor Presidente:
Para
una efectiva implementación de los derechos económicos,
sociales y culturales, es indispensable la eliminación de la
extrema pobreza. La expresión más dramática de
la desigualdad es la diferencia entre el bienestar que disfrutan unos
y las carencias de otros, pero más profundos aún son
los contrastes respecto de la seguridad con que unos y otros enfrentan
la vida. Esto se acentúa todavía más en los casos
de pobreza extrema.
El
gran desafío de Chile ha sido crear un sistema de beneficios
sociales basado en el derecho a la protección social, que genere
mayor acceso e igualdad de oportunidades. Es por ello que reafirmamos
nuestro compromiso con los trabajos que se realizan en el marco de
este Consejo para establecer principios rectores sobre la extrema
pobreza y los derechos humanos.
Señor
Presidente:
Cuando
el Consejo de Derechos Humanos examine el cumplimiento de nuestras
obligaciones en materia de derechos humanos, podrá apreciar
cómo se han dado progresivamente pasos concretos para alcanzar
memoria, verdad y justicia; sanción y reparación respecto
de las violaciones de derechos humanos que conoció la historia
reciente de mi país y, principalmente, medidas de prevención
de la recurrencia de tales violaciones.
En
la reparación de las víctimas, la memoria de lo ocurrido
tiene un capítulo especial. A la vez que dignifica a las víctimas,
nos permite construir una sociedad más solidaria, más
inclusiva, más tolerante frente a la diversidad y comprometida
con el futuro.
Una
de las principales medidas del actual gobierno, es la creación
del "Museo de la Memoria y los Derechos Humanos" cuyo objetivo
es reconstruir la memoria para convertirla en experiencia. La Presidenta
Michelle Bachelet ha dicho textualmente al respecto: "No podemos
cambiar nuestro pasado, sólo nos queda aprender de lo vivido."
Señor Presidente:
Así
como hemos señalado nuestros avances, debemos reconocer que
nos queda aún mucho por hacer en nuestro país para alcanzar
la efectiva vigencia de los derechos y libertades consagrados en los
instrumentos internacionales de los cuales somos partes.
Lo
importante, a nuestro entender, es lograr prevenir las violaciones
a los derechos humanos de conformidad con el objetivo final del derecho
internacional de los derechos humanos de ser un derecho de prevención
antes que un derecho sancionador. En ese contexto, debemos continuar
orientando nuestras políticas públicas basándonos
en los principios de igualdad, de no discriminación, de integración.
Chile
está cercano a celebrar su bicentenario como país independiente.
Con una mirada de futuro estamos elaborando una nueva agenda de derechos
humanos que recoja precisamente todas aquellas sentidas y postergadas
demandas de muchos habitantes de nuestro país por más
protección, más equidad, más integración.
Y
en el ámbito internacional nos comprometemos a seguir colaborando
en la tarea siempre permanente de este Consejo de Derechos Humanos
de promover el respeto universal por la protección de todos
los derechos humanos y libertades fundamentales de todas las personas,
sin distingos de ningún tipo y de una manera justa y equitativa.
Reiteramos
nuestra esperanza para que cuando se revise el estatuto del Consejo
de Derechos Humanos, haya consenso para modificar la Carta, otorgándole
el carácter de un órgano principal y de esta manera,
se le asigne a los derechos humanos la misma importancia institucional
que tiene la seguridad y el desarrollo en el sistema de Naciones Unidas.