INTERVENCION DEL REPRESENTANTE PERMANENTE DE CHILE, EMBAJADOR JUAN MARTABIT, COMO PRESIDENTE-RELATOR DEL GRUPO DE TRABAJO INTERGUBERNAMENTAL PARA LA APLICACIÓN EFECTIVA DE LA DECLARACION Y PROGRAMA DE ACCION DE DURBAN
Primera Sesión del Consejo de Derechos Humanos
Ginebra, 26 de junio de 2006.
Señor Presidente,
Tengo el honor de hacer uso de la palabra en mi calidad de Presidente-Relator del Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre la aplicación efectiva de la Declaración y Programa de Acción de Durban, para presentarles el informe de su Cuarta Sesión.
Antes de entrar en materia, en este momento de transición entre la Comisión y el Consejo, permítanme reflexionar, aunque sea brevemente, sobre el rol y pertinencia de este Grupo de Trabajo en la estructura y funcionamiento de este nuevo órgano.
Considero que el Grupo de Trabajo sobre Durban es el principal foro para la reflexión y el diálogo respecto a una de las principales amenazas que se ciernen sobre los derechos humanos. La señora Alta Comisionada nos lo recordaba el pasado viernes al decirnos que “Junto a la pobreza, la discriminación constituye otra fuente recurrente de inhabilitación y de negación de derechos, libertad y dignidad”. Nos recordó el aumento de la discriminación racial por el temor al terrorismo o la ansiedad que genera la competencia por el empleo; los actos que exacerban las tensiones culturales y religiosas; los estereotipos, los mitos e insultos que hieren profundas sensibilidades; entre otras manifestaciones de la intolerancia y la discriminación.
Por su parte, el Relator Especial sobre formas contemporáneas de racismo, el Profesor Doudou Diene también nos alertaba recientemente sobre la resurgencia del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, alimentada por la intolerancia y hostilidad hacia la inmigración, el aumento de la difamación de las religiones, la creciente importancia de construcciones intelectuales que rechazan el multiculturalismo así como aquellas que procuran legitimar el racismo.
Todo ello y más forma parte del mandato de nuestro Grupo de Trabajo. Hoy existe un sólido consenso en cuanto a que la Declaración y Programa de Acción de Durban constituyen la agenda más apropiada, general y viable contra la discriminación, y son la base necesaria para la formulación de políticas y estrategias nacionales contra el racismo. Así lo ha reiterado el Grupo de Trabajo en varias ocasiones, incluido en el informe que tienen hoy ante ustedes.
Señor Presidente,
En momentos en que tan a menudo resuenan las palabras reforma, transición, revisión, etc., no puedo sino aprovechar esta oportunidad para sugerir que el Consejo de Derechos Humanos reflexione también sobre este mandato, teniendo en cuenta la imperiosa necesidad de agregar coherencia y consistencia al combate contra el racismo que llevan a cabo el Relator Especial sobre formas contemporáneas de racismo, el Grupo de Trabajo sobre Afrodescendientes, el Grupo de Expertos Eminentes y, por cierto, el Comité contra la Discriminación Racial. Nuestro Grupo de Trabajo ha hecho algunos progresos en este sentido, invitando regularmente a sus sesiones a dichos mecanismos, pero ahora existe la oportunidad para un esfuerzo más focalizado y sistémico.
En este empeño, requerimos la activa participación de la Oficina de la Alta Comisionada, que brinda apoyo de secretaría a los cinco mecanismos que he mencionado. Agradezco el creciente y robustecido apoyo que la Oficina ha venido prestando al Grupo de Trabajo Intergubernamental, incluyendo entre otras cosas, el facilitar la asistencia a nuestras sesiones de calificados expertos que, con sus valiosos aportes contribuyen a un diálogo más informado y orientado hacia la identificación de recomendaciones que -de ser aplicadas- podrían tener un impacto positivo en la vida de quienes sufren la discriminación. Pero necesitamos más; necesitamos, por ejemplo, que la Oficina desarrolle más capacidades temáticas en este ámbito; que trabaje más activamente en la recopilación y difusión de buenas prácticas; que diseñe estrategias de apoyo y cooperación; que inicie una campaña para lograr la ratificación universal de la Convención contra la Discriminación Racial; etc.
Sin intentar prejuzgar el resultado de la reflexión a que los invito, estimo que el Grupo de Trabajo debería consolidar su función de foro especializado para el diálogo y la cooperación para aplicar de manera efectiva esa agenda consensual que con tanto esfuerzo logramos en Durban.
La Alta Comisionada señora Mary Robinson, escribió en 2002 que Durban debería considerarse un comienzo y no el final del camino. La Declaración y Programa de Acción proporcionan a la comunidad internacional los instrumentos para aplicar los principios de igualdad y discriminación. “Sin embargo –sentenció- los mejores instrumentos sólo son valiosos si se utilizan”.
Y esto es precisamente una de las principales labores de este grupo de trabajo: recomendar medidas para la mejor aplicación de las disposiciones contenidas en Durban.
Recomendaciones de la Cuarta Sesión
En su Cuarta Sesión, el Grupo de Trabajo aplicó su ya bien establecida metodología de carácter dual, que combina el análisis temático y la elaboración de recomendaciones para la aplicación efectiva de Durban, con el diálogo sobre la elaboración de normas complementarias. Los asuntos temáticos analizados fueron el Racismo e Internet y Racismo y Globalización.
Al concluir su análisis sobre Racismo e Internet se identificó un conjunto de recomendaciones a los Estados, a la Oficina de la Alta Comisionada y al Comité contra la Discriminación Racial, para que adopten diversas medidas de prevención, toma de conciencia y educación. Sobre Racismo y Globalización, se elaboraron recomendaciones vinculadas a cuestiones socio-económicas y comerciales, educación, discriminación en un contexto multicultural, así como las dimensiones que se relacionan con las migraciones y el desarrollo.
Sobre la cuestión de las normas internacionales complementarias para combatir el racismo, en esta Cuarta Sesión profundizamos nuestros análisis y debates con la participación de Ministros, expertos de alto nivel y miembros del Comité contra la Discriminación racial. Alcanzamos un consenso en el sentido que para la aplicación de una estrategia mundial contra el racismo y la discriminación racial, debemos brindar atención tanto al cumplimiento de los instrumentos en vigor como a la elaboración de normas complementarias para llenar las lagunas o brechas de forma y de fondo en esos instrumentos.
Esas lagunas o brechas de fondo son, entre otras: las formas múltiples o agravadas de discriminación, la xenofobia, la depuración étnica, el genocidio, la enseñanza de los derechos humanos, la difusión de expresiones de odio e imágenes caricaturales xenófobas difamatorias por medios de comunicación, la protección de los integrantes de grupos específicos, como los grupos religiosos, los refugiados, los solicitantes de asilo, los apátridas, los refugiados y trabajadores migrantes, etc.
Las lagunas o brechas de forma se refieren a la necesidad de que el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial pueda visitar países y que se formalice el procedimiento de seguimiento de las recomendaciones que el Comité hace a los Estados Partes en sus observaciones finales, así como en las opiniones sobre las comunicaciones presentadas en virtud del artículo 14 de la Convención.
Basado en lo anterior, se ha recomendado al Comité CERD que haga otro estudio sobre las posibles medidas para incrementar la aplicación de la Convención mediante nuevas recomendaciones o actualizando sus procedimientos de vigilancia. También se ha recomendado que la Oficina de la Alta Comisionada escoja cinco expertos para que –en estrecha consulta con los mecanismos y procedimientos pertinentes- estudien el contenido y el alcance de las lagunas o brechas de fondo y recomienden los medios para llenar dichas lagunas o brechas, incluyendo la posible elaboración de nuevos instrumentos jurídicos.
Con este importante conjunto de recomendaciones, queda claro que el Grupo de Trabajo ha alcanzado una cierta madurez metodológica, ha encauzado la búsqueda de soluciones a sus principales desafíos sustantivos y generado un positivo ambiente de confianza mutua.
Estos logros han sido posibles por cuanto hemos evitado –no sin dificultades- la tentación de usar este foro para destacar las deficiencias de los demás y, antes bien, nos hemos esforzado por tener siempre presente que ninguna sociedad está exenta o inmune a estos males y que debemos mantenernos alertas a las nuevas formas que adquieren el racismo y la discriminación. Y lo hemos logrado siguiendo una máxima: si la declaración y Programa de Acción de Durban fueron adoptados por consenso, su aplicación efectiva debe asimismo aplicar el mismo enfoque, evitando re-escribir o re-negociar los acuerdos alcanzados en una Conferencia Mundial que tuvo lugar hace menos de cinco años.
No obstante nuestros avances, cabe interrogarse por el impacto que tienen en el terreno las recomendaciones que tan laboriosamente negociamos anualmente. Yo me permito instarlos a que –si aún no lo han hecho- las envíen a sus respectivas capitales e insistan ante sus colegas en la necesidad de hacer llegar estos documentos a las autoridades nacionales que corresponda. A la Oficina de la Alta Comisionada le solicito que entregue estas recomendaciones a las oficinas en el terreno a fin de que ellas puedan usarlas en su interacción con Gobiernos y organizaciones de la sociedad civil y, por cierto, que las haga presente asimismo a los demás mecanismos de derechos humanos del sistema.
Muchas gracias.