Intervención de la delegación de Chile en la Segunda Sesión del Grupo de Trabajo sobre un Protocolo Facultativo al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
Ginebra, 10 a 21 de enero de 2005
Señora Presidenta,
La delegación de Chile agradece esta oportunidad para expresar su satisfacción por la excelente labor que ha desarrollado este Grupo de Trabajo durante la presente sesión. Esta es en gran parte el resultado del intenso proceso de preparación realizado por usted y su equipo con la ayuda del Secretariado. No podemos dejar de reconocer, al mismo tiempo, la invaluable participación de los expertos, que han enriquecido nuestra comprensión sobre numerosos aspectos de relativos a la elaboración de un Protocolo Facultativo al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Desde 1990, los gobiernos democráticos en Chile han adoptado una estrategia de desarrollo cuyos principales objetivos han sido mejorar la calidad de vida de la población y en particular superar la pobreza y diversas formas de discriminación o exclusión. Se ha otorgado alta prioridad a programas de inversión social que apuntan a mejorar la calidad, equidad y cobertura en educación, salud, vivienda, trabajo y previsión, tanto a niveles globales como orientados a ciertos grupos prioritarios como la infancia, juventud, adultos mayores, discapacitados e indígenas.
Como resultado del esfuerzo anterior, ha tenido lugar una fuerte reducción de la pobreza, de un 36,8% a un 18,8% y la indigencia, de un 12,9% a 4,1%, con ambiciosos programas sociales dirigidos a los más pobres. Subsisten sin embargo grandes desafíos, como la calidad de la educación, los porcentajes de pobreza indicados, la desigualdad en las remuneraciones de las mujeres, que intentamos enfrentar.
Señora Presidenta,
Nuestro país contribuye con entusiasmo en los esfuerzos que realiza la comunidad internacional en la promoción de los derechos humanos a nivel internacional. En ese contexto, favorecemos el desarrollo progresivo de los derechos humanos y la adopción de instrumentos internacionales que aumenten la protección de la dignidad humana frente a múltiples acciones y carencias que en diversos casos la amenazan.
Y los derechos económicos, sociales y culturales están íntimamente relacionados con la dignidad humana, con los valores democráticos y, en suma, con la visión del país que queremos construir y con la paz y estabilidad a la que aspiramos en el Sistema Internacional. Chile respalda firmemente la interdependencia, interrelación e indivisibilidad de todos los derechos humanos, afirmadas en la Conferencia de Viena en 1993, por lo que hemos procurado la integración de los temas sociales en la agenda mundial al mayor nivel, como propusiéramos en la Cumbre de Desarrollo Social, en Copenhague, en 1995. No es otro el sentido de nuestra aportación en la iniciativa contra el hambre y la pobreza en que participa el Presidente Lagos junto al Presidente Lula de Brasil, el Presidente Chirac de Francia y el Presidente Zapatero de España.
Por tanto, creemos imperativo dar mayor eficacia y protección a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales apoyando la labor de este Grupo de Trabajo y su mandato de avanzar en la discusión de un futuro Protocolo Facultativo que consagre la exigibilidad de estos derechos mediante un procedimiento de denuncia individual ante un órgano internacional.
En Chile no tenemos dudas respecto a la íntima relación de los derechos económicos, sociales y culturales con el concepto fundamental de la dignidad humana. Pero tenemos conciencia, a la vez, sobre la insuficiencia de los actuales mecanismos jurídicos nacionales para asegurar su protección.
Por lo mismo, estimamos que la creación de un mecanismo internacional de protección de esos derechos y la correspondiente jurisprudencia que emanaría del mismo al conocer las quejas individuales, contribuirían a corregir la asimetría entre los dos principales Pactos de derechos humanos. Creemos que esto reforzaría la tendencia –ya iniciada en nuestro país- a incorporar la perspectiva de derechos en el diseño y aplicación de las políticas y programas sociales.
Señora Presidenta,
A nuestro juicio, el debate interactivo que hemos tenido con los expertos ha despejado una serie de interrogantes. Para esta delegación resulta claro que no existen riesgos de duplicación entre el futuro Protocolo y los mecanismos existentes; que el elemento de la progresividad otorga un margen legítimo a los Estados para demostrar sus esfuerzos razonables en favor de los derechos económicos, sociales y culturales, como lo viene interpretando adecuadamente el propio Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; que al examinar la exigibilidad de las obligaciones estatales, el futuro mecanismo debería tener muy en cuenta las dimensiones de respetar, proteger y satisfacer, con el impacto diferente que cada una de ellas tiene en la disponibilidad de recursos estatales; que no todo es cuestión de recursos, pero que toda acción en pro de los derechos humanos necesita tiempo y recursos; etc.
Otros elementos del Protocolo Facultativo, como la cuestión del enfoque comprensivo o selectivo acerca de los derechos consagrados, la existencia de un procedimiento de investigación u otros, nos parecen plenamente debatibles. No así la voluntad de contar en un tiempo razonable con un instrumento apuntado a corregir la asimetría ya señalada, más aun cuando hemos llegado a la convicción suficiente acerca de la igual importancia y urgencia que revisten todos los derechos humanos y su consiguiente necesidad de protección y control efectivos.
Por lo mismo, esperamos, señora Presidenta, que concluidos los debates en esta segunda sesión del Grupo de Trabajo, se pueda avanzar en la identificación de los elementos que podría contener el futuro Protocolo Facultativo.
Muchas gracias